Hice la reserva del Hello Sushi a través de Atrápalo, ya que está indexado como restaurante japonés que dispone de menú para celiacos previo aviso, llamé para confirmarlo ya que mi pareja es celiaca y debe vigilar al extremo lo que come. Me confirmaron que sí que lo tenían.
Llegamos al restaurante y nuestras primeras palabras con el camarero fueron: “hemos pedido menú para celiacos, supongo que no habrá problema?” a lo que nos respondió “hay un problema, que no tenemos zona para fumadores”. Buf, mal principio.
Empezamos a mirar la carta ya con desconfianza y dicho menú apto para celiacos era inexistente, leer la carta con lupa para adivinar que puede comer o no comer un celiaco no es el ideal de salir a cenar por placer. Cuando uno es celiaco no puede comer alimentos que contengan gluten pero aparte debe vigilar las trazas de gluten que contienen alimentos aptos pero que están en contacto con otros que llevan gluten.
Tras intentar hablar con el camarero que nos confirmó que podíamos pedir ensalada, sushis y makis (cuál es el menú celíaco? Puesto que eso lo podemos pedir en cualquier japonés de la ciudad) le preguntamos qué hay de la salsa de soja.
Primer incidente, nos dice que ningún problema, la experiencia nos ha demostrado que hay solo una marca que fabrica salsa de soja sin gluten así que pedimos por favor que lo compruebe. Nos dicen que efectivamente lleva gluten y se disculpa. No pasa nada, nos adaptaremos a lo que haya pero ya empezamos la noche con la sensación de que nos estaban tomando el pelo.
Así que nos encontramos en un japonés supuestamente apto para celiacos comiendo una triste ensalada por miedo y desconfianza a la comida, evidentemente pedimos que no le eche salsa de soja y cuando nos trae los aliños observamos que llevan pimienta molida. 2º incidente, esta gente además de no ofrecer lo que prometen no tienen ni idea de que puede comer un celíaco. La pimienta molida puede contener gluten.
Esperamos ilusionados el combinado de sushis y makis, esperando que se arregle la noche. 3r incidente, los california makis “de pescado” son de palitos de cangrejo congelado. Ilusos pensamos que si le contamos el incidente a la encargada intentará arreglarlo pero nos dice que cual es el problema, que si mi pareja no puede comerlos los coma yo y punto.
Entonces pedimos el libro de reclamación, cosa que jamás habríamos hecho en un restaurante que no ofrezca menú para celiacos, nos hubiéramos limitado a adaptarnos a la situación.
La encargada se rió y empezó a poner excusas inverosímiles: que si he estado mucho tiempo fuera (¿?), que si yo también estoy enferma y no sabéis que tengo… en resumen la situación era surrealista, desde el primer momento se notaba que estaban en un apuro, lo triste es que hubiera sido tan fácil como decir: no tenemos menú para celiacos pero hay algunos platos que quizá podáis comer.
Evidentemente no nos dejaron poner una queja en el libro de reclamaciones y cuando nos levantamos para irnos nadie vino a hablar con nosotros ni intentaron que nos fuéramos con menos sensación de estafa y engaño.
El local es chic y con personalidad y seguramente la comida es de gran calidad pero poner en juego la salud de sus clientes (concretamente los celiacos) ofertando un menú que no existe no me parece una práctica muy ética.